TresCaras

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Tres Caras Tiene la Vida: Humano que Nacer no Pide, Vivir no Sabe, Morir no Quiere

martes, 12 de octubre de 2010

unica queja ¿? igual muy, muy agradecidos

Siendo tan benévolo y atento, tan perfecto en todo tu accionar,
con esa presencia y asistencia permanente que nos brindas, sin reclamar desde un yo,
Maestro Ultra Taoista,  siempre detrás para no estorbar,
siempre debajo para no pesar
me pregunto y te pregunto::

  • ¿porqué no nos pusiste lengua de leche? impidiéndonos hablar pelotudeces de grandes y...
  • ¿porque habiéndonos dotado de dientes tan bonitos y tan duros, relucientes de nacimiento, que se cambian una vez, por qué no inventaste un modelo para que los reemplazáramos varias veces a lo largo de la existencia? Qué alivio, otra que sensodine..

Respecto al resto de lo que eres y haces. Admirable por donde se lo observe y tenga en cuenta.
nuestro querido y tan simpático como olvidado: ¨Nuestro Gran Simpático¨.

Estos Tres Asuntos de los que Nadie Habla

                                                             Tres Caras tiene la Vida
                                                              El Hombre
                                            Nacer no Pide, Vivir no Sabe, Morir no Quiere
es...
                                                          Activo, pasivo o fluyente
puede ser de carácter...
                                                          Alto, ancho y Profundo
transita un ...
                                                          Antes, Ahora, Mañá
sobre un...
                                                          yo, Tu, el
dialoga entre un
                                                          Yo y un Tu, el 3° es metáfora.
puede sentir                                                          
                                                          Frío, tibio, caliente
y tantas cosas más

                                                    todos los tres posibles le caben pero...
hoy no escribiremos de ninguno de éstos sino de los tres asuntos que no atendemos, de los tres aspectos que no observamos, de los tres fuandamentos que no identificamos.

  1. Quién nos sostiene, cura y alienta
  2. Nuestra llave a la Paz Reflexiva
  3. Nuevo Orden Democrático Mundial fortalecido con la complementariedad de caracteres y temperamentos personales de los individuos

Si qie siema delirante eh?. Pero si recomienzas desde la primer entrada, en los dias venideros tendrás clara noticia acerca de lo que estoy hablando, de lo que, desde esta perspectiva, nadie siquiera infiere.

que todo fluya serenamente para vos

El Tercer Asunto del que No Hablamos

Cumpliendo..., porque dijimos al principio que reflexionaríamos respecto a Tres Asuntos... o cosas  de las que nadie habla... Acá... en etapas...  llegaremos a expresar el Tercer Asunto que Nadie Observa. - hablar de tres cosas de las que casi 7000 millones de personas no hablan es ya toda una exclusividad. ¿Quién me va a creer cuando digo que no valoro mi importancia personal y que pretendo ser inclusivo?
Tercer asunto que a nadie se le ocurre reflexionar, asunto del que nadie habla es acerca de un Posible Orden Social más Profundo y Conciente, que Fortalezca y Enriquezca La Democracia en base a  la complementariedad de las cualidades de carácter y  temperamento de los individuos.
Y  particularmente cuando este intento supone exactamente la entrega a un acuerdo social de orígen profundamente americano, algo diferente a esto del contrato actual, que en el dromido individualismo nos ha conducido a la casi total desvinculación profunda actual que existe entre los millones de individuos hiperconectados, salvo por la pertenencia a un gusto, una empresa o un partido político o equipo de futbol,o lo que fuera,  todo afuera y aleatorio, pero que en el fondo estamos más solos que los granos de arena, apenas reuniéndonos por ideas o gustos semejantes, lo conocido, aprendido y valorado durante nuestra existencia, efímero construido sobre ideas establecidas.
Apunto a nuestra axialidad hacia gustos y tendencias que son focos gravitacionales de nuestra atención mental diaria, a nuestro choque entre nosotros mismos y con la realidad que nos toca.  Donde con cierta incapacidad de situarnos en la posición del otro, o, al menos para detenernos a considerar válido que un espacio tridimensional que cabalga sobre un ritmo cuadrimensional tenga necesariamente diversas perspectivas de observación posibles , tan válidas, tan verdaderas, relevantes y posibles como la nuestra, como la vuestra, como la de quién sea.
Incluso nuestras mentes son deformables y deformantes por nuestro propio modo de observación, por los focos de nuestra atención, ya condicionados por  ideas superimpuestas por una cultura especulativa, seguramente construida  sobre miedos y tabúes, con el fin de someter las mentes, por algunos avivados con cierta antelación.
Todo lo que miro es desde mi ubicuidad de humano, de hombre latino, de americano. Desde mis propias costumbres de observación adquiridas culturalmente,  pueden no ser tan distintas que las del otro, aunque me crea muy exclusivo.
 – debo estar atento a no dejarme vencer por la tentación de fumar que no viene sólo de mi, sino de una costumbre cultural asumida -  ya que fluyo dentro de un contexto cultural, donde existe la posibilidad de fumar, y de que sea un gozo, de adquirir esa conducta dentro de un tiempo histórico, con sus costumbres, leyes y tabúes, los que, entre todos, condicionan y determinan mi libertad.
tonce…
He afirmado que ha llegado la hora de hablar y reflexionar respecto a la Tercer cosa de la que no hablamos. De la que nadie habla ni reflexiona. Asunto que no he escuchado a nadie comentar. Y mirá que hay temas y comentadores.
Se trata de la posibilidad de alcanzar un orden social más elevado, más amplio, más vasto y profundo. Más eficiente en base a realidades de carácter y el temperamente individuales, más contento y comprometido, por comprensible y comprendido. Muy preciso, simple y abordable desde una perspectiva muy difundida, hiperdifundida de la cual todavía no hablaré, a ver si acierta algún lector de qué estoy hablando.
Sin embargo, no creo que sea posible que se de alguien cuenta de qué hablo. Nadie enfoca sobre esta posibilidad ni relaciona las cosas para que den este resultado:
¨Un nuevo orden social en Armonía con la Naturaleza Complementaria de Nuestros Caracteres y Temperamentos individuales¨.
Suena bonito y fácil. Me salió una definición pulcrísima. Toy admirado.
Transitamos horas  de democracia, y nos impacta  lo grande e importante que es alcanzar a vivir en democracia.  Se trata del último escalón o máximo tipo de orden que los humanos puedan encontrar?  O  ¿ hay más y mejor posible? ¿será?   Estamos llamados a un estado colectivo algo más consciente, más profundo, donde el ritmo de lo íntimo y lo colectivo coincidan, sintonicen?
La Democracia Es un alto grado de orden si que lo es, con la amplia participación de la mayoría, a tientas de la confianza de muchos en unos pocos. En ocasiones condicionada por la representatividad, pero de imposible gestión desde la total asambleidad. Aún así  cuando uno observa a esa mayoría, que siendo una mayoría diversa de aspecto y actividad, de nivel económico y de intereses, en lo sutil, si lo observamos con atención, es una mayoría  muy focalizada en la memoria y la identidad histórica pero quizá miope de las verdaderas identidades de carácter y temperamento individual con sus posibles complementariedades.
Durante nuestra existencia seguramente hemos asistido a más de una reunión donde quién tenía por logro, cargo o antigüedad  el cargo de Jefe, no era precisamente el más preparado para serlo. Adoleciendo por completo de las cualidades de conductor mientras podíamos advertir esa virtud de conductor en algún otro de los participantes, o colaboradores, incluso de un rango menor.
Imaginemos que si todos conocemos cómo es nuestro carácter y temperamento, cuál es su función y misión, es decir, quienes somos y si entendemos quienes son nuestros referentes de proximidad  y contexto,  quienes y porqué y cómo se pudieran complementar con nosotros, imaginemos insisto, el grado de eficiencia y orden que pudiéramos alcanzar en las tareas grupales y comunitarias, aceptando el lugar que le toca a cada cual.
¿Es posible esto?

viernes, 27 de agosto de 2010

La llave

La Llave

Uno de los problemas que los hombres y mujeres de hoy padecemos es el poco control que tenemos sobre nuestras emociones, angustias y ansiedades. Esto resulta de la aceleración que nos imprime e inyecta de continuo el mundo actual con todo su teatro de violencias, excitaciones e insatisfacción generalizada.

Así recurrimos a todo tipo de sortilegios exteriores para salir de la angustia, desde embriagarnos hasta el psicoanalista. Por lo general con poco éxito y con gran gasto de energía y dinero.

Todos tenemos derecho a la embiraguez que otorga la dicha, pero el problema es a donde recurrimos para encontrarla, debido a que nos topamos con la inaplazable molicie de la insatisfacción. I can´t get no... Satisfaction! (Yo no puedo encontrar Satisfacción) grita Mick Jagger al sonsonete del conocido rock. Precisamente porque afuera no está su fuente. Es quizá ese grito, en el mejor de los casos, un profundo llamado de atención.

En resumen somos cascaritas de nuez a la deriva en un océano embravecido e incomprensible. Hojas a merced del viento desalentadas, mustias..

Estamos nerviosos, o ansiosos, o angustiados, generalmente apurados y tratamos de calmar nuestras cabezas, pero nuestra intención, incluso nuestras órdenes son desatendidas por ella. No nos hace caso. Nuestra cabeza sigue adelante y no podemos pararla. Por más que le diga a mi cabeza que se calme, difícilmente lo conseguiré. Esto lo hemos comprobado muchas veces. Quizá por el contrario, más se enardece y desasosiega, paradójicamente..

De forma semejante, si mi corazón excitado de emoción palpita conduciéndome hacia la reacción errónea, por más que intente sosegar su pulso, tampoco habré de conseguirlo. No somos dueños de su pulso como no somos dueños del gobierno de nuestras emociones y pensamientos especulativos fundados en el miedo.

Sin embargo, tenemos una llave concreta, accesible, cercana, propia, al alcance de nuestra atención.

Llave vital, esencial, capaz de incluso sosegar las tormentas más tempestuosas. Esa llave es el aliento. No podemos incidir directamente sobre nuestra mente inquieta. Menos podemos incidir sobre un corazón agitado, pero podemos incidir en ambos y en toda nuestra existencia con sólo respirar lenta y profundamente por un breve plazo.

A tan solo tres alientos serenos y profundos está la calma. No parece tanto.

Ante una tensa discusión podemos reaccionar a merced de nuestras emociones y terminar a las trompadas. No es tan raro que así ocurra. De hecho, ocurre bastante a menudo entre los humanos. Pero si advertimos la peligrosa marejada de las emociones que nos sobrevienen cuando nos apasionamos y somos capaces de retirarnos por un ratito suficiente a un rincón algo alejado del lugar del desencuentro para lograr respirar lo menos tres veces lenta y profundamente, a nuestro regreso, no sólo habremos perdido el motivo por sostener el tono reactivo de la discusión, volviéndonos más observadores serenos que actores apasionados, sino que probablemente advertiremos la ridiculez en que estábamos ingresando a punto cercano de trompear a un semejante por una insignificante diferencia de opiniones.

Y convengamos que no es necesario llegar a las trompadas para que una situación entre personas pueda volverse insoportable. Esto también todos lo sabemos.

Obviamente, aquí se agrega el destructivo aditamento que aporta continuamente nuestra cultura de confundir las cosas. La importancia personal. Llamamos estúpido a aquel que nos contradice o pelea olvidando que él, como manifestación de la Vida es un semejante, maravillosa criatura dotada de una belleza única y de poderes admirables, como nosotros mismos. Olvidamos eso y nos enajenamos a tal punto que dejamos de advertir que a lo que realmente nos estamos oponiendo no es a esa maravilla, sino a lo que elije, que puede que no sea una maravilla. Identificamos la elección con la persona. Confundimos el acto con el actor. Y si alguien elije algo inconveniente para nosotros, esto no significa que esa incómoda elección se haya convertido en persona, en un ser, aunque exista un ser que la caracterice. Si logramos distinguir este aspecto esencial a los seres, estaremos libres de muchos, de muchísimos inconvenientes y ataduras que nos retienen como melaza al destructivo plano emocional reactivo, donde cualquier evento impensado pueda convertirse en una pesadilla, para nosotros y para nuestros semejantes.

Dado las influencias emocionales que nos ha superimpuesto nuestra cultura mercantil y materialista, rara vez advertimos el orígen y destino de nuestras reacciones. Y cuando lo hacemos, a veces ya es tarde, y el tiempo mal transcurrido resulta irreparable e inapelable. Seguramente esto nos sea impuesto culturalmente para que seamos fáciles de manejar y conducir hacia un mayor consumismo materialista, altamente ventajoso para los pocos quienes lo promueven obviamente, que para mayor beneficio, nos han hecho olvidar por completo esa llave que tenemos y de la cual disponemos, a nuestro antojo o necesidad.

Resulta bastante fácil deprimirnos. Sentirnos desafortunados y desalentados. Des alentarnos.

Esfuérzate y aliéntate... literalmente. Y así fué dicho antiguamente, muchas veces. Y si te acostumbras a hacerlo, entonces podrás ser capaz de tener a tu disposición la alegría y serenidad necesarias para encarar la vida de un modo edificante. Y esa es la apuesta directa que podemos hacer hacia el interior de nosotros mismos, hacia la fuente de toda dicha y alegría posibles, que son las Esencias de la Vida misma, fuente que muchas veces permanece oculta, invisible tras el velo de lo tangible y material que encontramos rodeándonos en el mundo exterior.

Si te hacen un regalo, seguramente te suscitará alegría. Ciertamente. Sin embargo hemos de admitir que esa alegría no estaba escondida en el regalo. No apareció repentinamente como una fuerza exterior que ingresó en nosotros en forma directa a través del regalo mismo. Ni nos la transmitió de alguna manera inasible el material que lo compone. La alegría que surge es la que despertó el gesto, y esa alegría despertada estaba dormida, dentro nuestro, no afuera en el regalo esperando que alguien la recibiera.

Como todas las cosas que aprendemos, para lograrlo debemos ejercitar. Al principio de niños, andar en bicicleta significaba lograr el equilibrio, pedalear y conducir. Luego de practicar y caer una buena cantidad de veces, cuerpo y mente se acostumbran a estas funciones dinámicas y uno aprende a andar, llegando a hacerlo sin prestar la menor atención a movimientos que ya han logrado armonizarse e incorporarse por sí solos. De igual forma, si todos los días disponemos un poquito de nuestro tiempo para ejercitar en silencio la respiración lenta y profunda, en no mucho tiempo vamos a estar gozando abundantemente de sus frutos, cuando ese profundo respirar se haya vuelto hábito.

La fuente de la alegría, de la tranquilidad, de la dicha y serenidad está dentro nuestro, y la vía para llegar a ella sin catalizadores externos, es el aliento!

¨Compruébelo Ud. mismo¨... no se ponga en gastos, como diría el ¨slogan comercial¨. Simplemente respire y atienda, que gozando ese tiempo de calma a conciencia con Ud. mismo, seguramente encontrará adentro, aquello que andaba buscando afuera.

Que la alegría, la plenitud y la serenidad impere en ustedes, en todos y cada uno de ustedes, hermanos en este viaje, gloriosas Maravillas de la Creación!

viernes, 13 de agosto de 2010

El Afuera y el Adentro – Mundo Interior, Mundo Exterior diría Albert Hoffman

Sale el sol, canta el gallo o suena el despertador y saltamos afuera. Estábamos felices soñando, ingrávidos adentro y de golpe el reclamo externo, y sin ver con claridad, en un salto, ante un tope, pasamos de la dimensión interior al miundo exterior, con todos sus aspectos y demandas por parte de nuestra presencia.


Los humanos, y particularmente nosotros los occidentales – en realidad orientales a América - conformamos una cultura extremo exteriorizante y, rara vez entramos a nuestro interior.

Lo hacemos si, lo menos la tercera parte del tiempo diario, dormimos. Allí volvemos dentro.

Pero, el asunto es que siempre entramos al interior dormidos… rara, muy rara vez, despiertos. Y esto es porque culturalmente no somos entrenados desde niños a entrar dentro despiertos, que es algo asombroso pero que sólo es posible gozar desde una gran calma… exactamente lo opuesto a lo que nuestro mundo acelerado nos ofrece, enseña e induce.

¨De tanto entrar despierto en el sueño, puede que logremos entrar Vivos en la muerte¨ - dijo alguna vez Juan José Lanza del Vasto.

En algunas culturas, el sosiego inicial diario modela el carácter de los individuos desde pequeños y los hace más serenos, más observadores, más amplios y profundos. Pero, al igual que en un lago cuando está agitado que no podemos ver su fondo, en nuestro cotidiano correr, siempre agitando acciones, difícilmente podríamos alcanzar profundidad de observación.

Sosegarse diariamente un ratito desde el arranque, antes de encarar las demandas de la existencia exterior es un modelador del carácter que enriquece, alivia y cura, pero sin embargo no es algo fácil de hacer desde nuestra perspectiva, a menos que tengamos ¨la llave¨.

De esa ¨llave¨ pronto conversaremos.

Que todo fluya serenamente para ustedes

jueves, 12 de agosto de 2010

Homenaje al Siempre Ocupado en que todo Fluya en Armonía dentro nuestro

Admirado por la maravilla superlativa que me permite ser y desde aquí estar sintetizando y escribiendo pensamientos, la misma maravilla que permite que Tu puedas estar allí siendo, leyendo y entendiendo aquello que escribo.


A esa maravilla silenciosa y laboriosa que a todos sostiene, armoniza y cura. Incansable maravilla que se ocupa continuamente de nuestra armonía física y mental, que permite que fluyamos y avancemos conduciendo cuerpos sensibles y sorprendentes hacia donde se nos antoja. A esa maravilla hoy y en adelante rindo homenaje y los convoco a todos a rendirle homenaje, a intentar conocerla y tratar de comunicarnos con ella.

Creo que lo tiene más que merecido acordarnos de ella.

Nos admiramos y fascinamos por las cosas que somos capaces de hacer, y de ciertamente, a nuestras escalas de acción, hacia el exterior, somos capaces de hacer sutilezas increíbles. Meso, micro y macro cosmos son dimensiones que manejamos con destreza y nuestra tecno, nos deja boquiabiertos a cada avance relevante, en una acelerada cascada de crecimiento. Todo esto y mucho más hacemos, sin embargo, todo ello lo hacemos sin siquiera recordar o tomar en cuenta que hay algo o alguien que está haciendo todo lo necesario para que cada sutil aspecto de nuestro cuerpo funcione debidamente, regulando nuestro pulso, aliento y digestión, generando energía por intercambio iónico o cicatrizando una herida sin que debamos distraer nuestra atención en ello.

Aquel quién sostiene todo lo que nos sostiene y hace funcionar sin reclamar atención personal. Aquel que nos asiste silencioso, independiente de nuestra presencia, que no falla, que siempre se hace cargo, se ocupa de lo necesario para que podamos fluir lo más libremente gobernando la dirección y el sentido del cuerpo que él sostiene.

Sabio admirable de vasta comprehensión que de todo se encarga para que nosotros podamos ser y que también se encarga en cada reino, cada especie, de sostener y cumplir las armonías necesarias para que se produzca la dichosa existencia de cada una de ellas.

No lo tenemos en cuenta ni lo recordamos… siempre está

Hay algo – o alguien – de quién los humanos no hemos hablado aún a lo largo de nuestra historia


De éste, nada o muy demasiado poco encontrarán en internet, y desconozco que alguien le haya citado en nuestra historia, dándole el lugar que merece desde siempre.

No es Dios, aunque puede que esté muy cerca de él, desde la perspectiva de un creyente.

Tampoco tiene una forma específica, pero si no fuera por el delicado equilibrio que logra en todo, no seríamos.

Alguien siempre presente en todos nosotros y en todo lo viviente generando la maravilla que transitamos.

Hemos hablado y analizado todo, pero a éste lo hemos dado por tan sobreentendido que ha quedado inadvertido, siempre cumpliendo. Olvidado, no solo ni lo mencionamos, aunque jamás abandona ni deja de tenernos en cuenta, sino ni siquiera hemos atendido a significativa presencia en todo lo que vive.

Nos admiramos de aquellas cosas que tienen profunda significación. Nos asombra cuando el entendimiento comprende más allá, pero hemos olvidado por completo la significación de quién hace posible a cada instante nuestra vida en este mundo.

Imaginemos que ese magnífico director y ejecutante de la complejísima sinfonía de nuestro cuerpo y que llevamos dentro se dignase a brindarnos su precisión y lucidez para realizar nuestras acciones en este mundo, ya no solo con su fabulosa sabiduría respecto a la complejidad corporal sino que nos permitiera valernos de su sabiduría y entendimiento para aplicarlo en nuestro actuar diario. Tal vez reconstruiríamos un nuevo mundo pleno de armonía.

¿Quién sabe?... demasiado ingenuo?… y… ¿porqué no?